El problema del mal es el problema de conciliar la existencia del mal y del sufrimiento en el mundo con la existencia de una deidad que sea omnisciente, omnipresente, omnipotente. Un argumento del mal
intenta demostrar que la coexistencia del mal y tal deidad es imposible
o improbable. Los intentos por afirmar lo contrario han sido discutidos
tradicionalmente con el nombre de teodicea.
Lo peor del Mal es que la gente que lo hace casi nunca cree estar haciéndolo. Para el asesino, el ladrón, el estafador o hasta el genocidio sus acciones tienen una lógica, una estructura, una razón. El Mal siempre tiene un por qué para quien lo practica; siempre es racional y justificado.
Hay gente que disfruta provocando dolor, personas que se sienten bien cuando hacen sufrir a una persona. Sádicos, psicópatas,agresivos, pasivo-agresivos, resentidos, agobiados, justicieros, amargados, desalmados y codiciosos ni se inmutan ante el sufrimiento ajeno.
Pero ¿Por qué lo hacen? ¿Por qué infringen dolor? Pues porque se lo pasan bien, disfrutan y se regocijan ante el sufrimiento humano. Según su punto de vista no están haciendo nada malo.
Bueno en algunos casos si que son conscientes (momentáneamente) de que lo que están haciendo no está del todo bien, pero en cualquier caso, son capaces de auto-convencerse de que está justificado por algo que ha hecho su víctima, el mundo en general, su grupo de referencia o cualquiera argumentación absurda que les permita escabullir la culpa e irse a dormir tranquilamente.
Podemos bucear en el inconsciente humano, en la actitud vital, en los esquemas de comportamientos, en las reglas, falsas creencias o valores de todos y cada uno de los verdugos que conocemos, pero, sinceramente, a veces dudo de si merece la pena. Creo que es más interesante estudiar el modelo positivo, el de las personas que ayudan.

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